Imagina, expresa, crea. Potencia el estado de flow

¿Cual era tu juego favorito de pequeño? ¿En qué consistía? ¿Con qué te podías pasar horas sin darte cuenta del tiempo? ¿Te gustaba pintar, bailar, escribir, tocar música, jugar a las construcciones, al lego, patinar, tirar canastas? ¿Con qué te diviertes hoy?

Habrá quien haya cambiado de actividades de ocio desde pequeño, porque haya descubierto otras que le gusten más. Y también habrá quien haya perdido su pasatiempo favorito, porque hoy no tenga tiempo, porque de adultos hay que dedicarse a lo que de verdad importa: trabajar y ganar dinero.

Pero somos humanos y, como tal, expresivos e imaginativos por naturaleza. Las actividades creativas y divertidas tienen mala fama, no se consideran útiles, pero los beneficios que nos aportan no se encuentran fácilmente de otra forma, ni en el trabajo, ni en el rato de ocio dedicado a ver la tele.

Las personas que dedican un tiempo a actividades creativas, se benefician por cómo estas actividades potencian las emociones positivas, la autoestima y la capacidad de concentración.

Últimamente, se habla a menudo del estado de flow, de fluir. Flow es el termino inglés que se usa para referirse al estado donde estamos concentrados y absortos en la tarea que estamos realizando. Lo descubrió y lo definió así un psicólogo hace años. El estado donde todos nuestros sentidos están puestos en lo que hacemos y el tiempo se nos pasa volando, no nos enteramos de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Este estado es además placentero y es en el que se alcanza el máximo rendimiento, la mejor ejecución, es el estado en el que fluimos desarrollando la tarea. Y en él, podríamos pasar mucho más tiempo del que estamos hoy en día, lo podríamos usar tanto para trabajar como en cualquiera de nuestras actividades de ocio. Se definió para deportistas, pero también es fácilmente alcanzable con actividades artísticas y creativas.

Es decir, con una actividad creativa que nos guste, cada uno puede entrenar su estado de flow, irse acostumbrando a entrar cada vez con más facilidad en este estado de concentración, para utilizarlo en otros aspectos de nuestra vida.

Además de esto, la creatividad tiene otras ventajas: permitirse crear y dejarse llevar por la imaginación, revierte en encontrar soluciones originales para otros aspectos del día a día, desde el trabajo, pasando por la economía doméstica, hasta un problema con un amigo. Nos acostumbra a sacar a la mente fuera del esquema habitual, de las soluciones típicas, de las que ya no nos están sirviendo.

Y esto es porque con las actividades creativas, aunque haya normas sobre cómo coger el pincel, o teclear en un ordenador para escribir una novela, aunque haya técnicas y reglas de estilo, no son absolutas, puesto que el arte evoluciona, en gran parte, rompiendo las reglas. Así que uno se puede acostumbrar a dejar de lado los imposibles y la realidades absolutas y entrenar el pensamiento divergente, también llamado pensamiento lateral, que es el que nos permite una nueva forma de plantearnos la situación y de encontrar así nuevas soluciones.

Y por último, el hecho de usar la capacidad de expresión, en cualquiera de las muchas formas de comunicarnos de que disponemos (pintura, escultura, cine, literatura…), también es muy útil para lidiar con nuestros problemas, puesto que a menudo nuestros «monstruos» son una mancha informe en nuestra mente, y nuestros objetivos otra, quizás de un color más agradable. Pero en el momento en que la concretamos, la sacamos de nosotros y le ponemos cualidades, ya sea una descripción con palabras o una forma física hecha de trazos o de piezas de lego, ya la hemos nombrado, y a partir de ahí existe para nosotros, es algo concreto, con lo que ya podemos lidiar, planificar, pelear.

Así que todos podemos dedicarnos a la creatividad sin límites. No hace falta conocer las técnicas ni ser ningún experto para disfrutar o para conseguir las ventajas de la creatividad y de la expresión. Con lo que conocemos todos del lenguaje que hablamos o de pintar y jugar en el cole, nos sobra para poder seguir imaginando y creando de adultos.

Así que a escoger cada uno su actividad y a imaginar y crear mucho.

¿Quieres saber cómo trabajo yo con la creatividad y la imaginación a través del coaching? Con el Coaching con Cuento.

 

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¿cómo plantearse las metas? (parte 1, objetivos PURE)

Todos tenemos objetivos y metas en esta vida, a nivel personal, social, profesional… Algunas son más claras y otras tienen más forma de intuición o deseo.

Con el coaching se trabaja sobre el objetivo del cliente y se realizan varios pasos para facilitar el logro. En este artículo encontrarás varios que podrás aplicar desde hoy a cualquier tipo de objetivo.

El primero es definirlo con claridad y en detalle, entenderlo en profundidad. Los objetivos que no son concretos son más difíciles de alcanzar en cuanto que son menos tangibles y, por tanto, menos motivantes. No es lo mismo querer vivir en una casa grande y bonita que concretar que tiene que tener un salón de más de 15 m2, estar a menos de diez minutos andando del mar, que además tenga una habitación para despacho y otra para invitados, el rango de precio, de antigüedad y de tamaño exigible…

Por una parte, definir más aspectos nos incita a ponernos en marcha para conseguirlo. Por otra nos motiva, somos capaces de ver el objetivo y sentirlo, y nos recuerda para qué lo queríamos (pasear viendo el mar me da energía, una habitación de despacho me ayuda para leer, me encanta tener invitados en casa…).

Y eso si lo comparamos con haber deseado una casa grande, porque a menudo no deseamos las cosas en positivo, sino que no queremos lo negativo y, aunque suene similar, no es lo mismo. Que no  sea pequeña no es igual a ser grande. No sufrir es diferente a disfrutar.

Éste es otro aspecto clave para decidir el objetivo: cuando deseamos que «no nos pase» algo negativo no estamos definiendo una dirección, simplemente un punto del que alejarnos, pero ¿hacia dónde vamos? ¿de verdad nos da igual, con tal de alejarnos?

Cuando estamos muy desanimados, muy molestos con algo, muy inseguros de nuestras posibilidades o capacidades, tendemos a huir de lo que no nos gusta, y está bien, pero eso no es un objetivo, es sólo es un punto de partida. Y una de las primeras formas para salir de esa mala racha es atreverse a desear cosas buenas, es imaginarse los detalles de eso positivo que queremos conseguir.

Otro bloqueo típico a la hora de conseguir un objetivo se da cuando no nos hemos planteado los posibles inconvenientes de conseguirlo. Por ejemplo, siguiendo con la casa, dónde esté y cómo sea puede afectar a mi vida familiar, a mis amistades que vivan lejos, a lo que tarde en llegar al trabajo, al tiempo que tarde en limpiarla o si tengo que contratar a alguien, a mis propios valores si se espera una forma de pago no declarada, a usar siempre el coche según su ubicación o si no hay transporte público, a las actividades de ocio que haya en los alrededores, …

No es grave que un objetivo tenga inconvenientes, muchos aspectos de la vida los tienen, la pregunta a hacerse es ¿cómo viviría yo con estos inconvenientes? ¿cómo puedo cambiarlos o minimizarlos?

Además, a menudo intuimos estos inconvenientes sin haberlos “pronunciado en voz alta”, y no nos acabamos de mover hacia lo que queremos, porque sabemos que al conseguirlo, perderemos otra cosa. En algún caso, hacerse este tipo de preguntas puede conllevar renunciar a ese objetivo, pero siempre será preferible descartarlo y cambiarlo por otro, a estarlo deseando y no hacer nada para conseguirlo por los riesgos que tiene.

Y finalmente por hoy, ¿estoy segura de que mi objetivo sólo depende de mí? De vez en cuando nos frustramos porque nos hemos marcado objetivos que dependen de otras personas, yo no puedo controlar caerle bien a Mengano, o que mi jefe sea menos controlador o que el mercado inmobiliario ponga en la zona que quiero precios que yo pueda o quiera pagar. Hay hechos que no se pueden cambiar y decisiones de otras personas que yo no puedo controlar. Pero puedo buscar la casa en más zonas, regatear con el vendedor, ahorrar más antes de comprarla… Se pueden encontrar acciones para disminuir los riesgos o para ganar influencia y control sobre los hechos.

En resumen, con un puñado de preguntas para hacerse seriamente sobre los objetivos, los vamos a tener mucho más cerca, vamos a encontrar la dirección para trabajar en su consecución y vamos a estar mucho más motivados para el éxito. Aquí queda el resumen de preguntas:

– Objetivos positivos: ¿Estás realmente marcando un objetivo, un deseo, una dirección para caminar? Cambia los «noes» de tu objetivo, ¿qué es lo contrario a lo que no quieres? ¿qué está en el lado de lo que sí quieres? ¿qué te gusta, qué buscas, qué te produce placer?

– Relevancia y Motivación: ¿para qué lo quieres? ¿cómo definirías tu objetivo más detalladamente? ¿qué cosas buenas aparecerán también en tu vida cuando lo tengas?, ¿cómo te motiva este objetivo para trabajar en él?

– Ecología y ética: ¿qué inconvenientes podría tener? ¿qué puedo hacer para minimizarlos? ¿cuáles afectan a otra faceta de mi vida o entran en contradicción con mis valores? ¿cuáles implican a otra persona que puede no aceptarlos? Y en función de las respuestas hay que retocar el objetivo, crear un plan para los riesgos o corregir los inconvenientes.

– Comprensible y controlable: ¿de qué detalles se compone? ¿de quién depende que los consiga? ¿qué acciones o pasos dependen de otras personas? ¿cuáles dependen de mí? ¿cuáles puedo modificar para que haya más aspectos completamente bajo mi control? ¿cómo puedo asegurarme de trabajar lo que esté bajo mi control?

Con estas preguntas se consigue un objetivo PURE, cuyas siglas representan: Positivo, Understood (Comprendido), Relevante y Ético.

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