La estrategia definitiva para alcanzar el éxito

¿Sabes cuál es la estrategia definitiva para lograr el éxito? Yo tampoco. Y no sólo no la sé, sino que estoy muy segura de que no existe. Porque si hubiese una, una sola estrategia, que te garantizase el éxito en todo tipo de situaciones, todos habríamos llegado a esa conclusión, todos la conoceríamos, y serviría de bastante poco, ya que cualquier otra persona se te adelantaría para llevarla a cabo o, incluso, te la dificultaría porque sabría de antemano cómo ibas a actuar.

El éxito del comportamiento de las personas radica precisamente en que somos capaces de desarrollar muchas estrategias distintas e ir aplicando la necesaria para cada situación.

Claro, que esto, a veces es algo complicado, porque si hemos tenido una estrategia que nos ha funcionado bien durante mucho tiempo, luego la usamos sin pensar, y nos cuesta ver qué es lo que está fallando.

Si cuando era pequeña, siempre conseguí lo que necesitaba, llorando. Si de mayor mis amigos siempre han estado muy pendientes de mí cuando estoy triste y cuando necesito algoy lloro, ¿cómo hago ahora para pedirle un aumento al jefe?

Si cada vez que me ha tocado hacer papeleo en ventanillas he ido sonriente y amable, y he vuelto con lo que necesitaba, y ahora, que tengo que ir todas las semanas al mismo registro a por una versión nueva de un papel, hay una persona concreta al otro lado, que cuanto más sonrío, más desagradable y borde se pone, y es la única persona que hace ese tipo de trámites, ¿qué hago?

Da igual cuál sea la estrategia inicial: convencer, gritar, ordenar, engañar, llorar, razonar, sonreír, ser amable… Puede que en un momento dado, o con algunas personas, no funcione.

Y ya conocemos la definición de locura*. Toca cambiar de estrategia.

Se considera más inteligente, evolutivamente, a quien es capaz de desarrollar estrategias diferentes para conseguir un determinado fin.

Así que, tenemos la solución en nuestra mano, o en nuestra mente. Cuando algo no nos sale, podernos pararnos a pensar qué hemos intentado, qué no nos ha salido y qué otras opciones tenemos. Y actuar: probar una y ver qué hemos conseguido con ella. Si funciona, ya tenemos una estrategia más, si no, a probar otra.

Sobre todo, porque en el camino al éxito, el fracaso no es no haberlo conseguido todavía, el fracaso es dejar de intentarlo.

 

* La locura es repetir los mismos errores, esperando resultados diferentes, cita de Narcóticos Anónimos y, aparentemente, atribuida también de manera errónea a Einstein, Benjamin Franklin, Confucio…

Anuncios

pasear cuando llueve o los placeres que dependen de nosotros

Me gusta la gente que veo paseando en los días de lluvia. No sé si me gustan, no les conozco, pero les admiro, porque son capaces de poner al mal tiempo buena cara, de seguir adelante con sus planes aunque llueva.

Porque no dependen de elementos variables, ajenos a su control, porque su voluntad está en ellos, porque son protagonistas, autodeterminados, tienen libre albedrío.

Cuando un día de lluvia nos amarga los planes, o un mal jefe nos fastidia el trabajo con el que disfrutábamos, le estamos dando más poder en nuestra felicidad a una cosa o una persona externa, del que nos damos a nosotros.

Yo no puedo elegir el clima, pero sé que salir a pasear no es imposible con lluvia, sé que lo puedo disfrutar, e incluso, si tuviese un plan que sí se viese muy trastocado, puedo decidir hacer otros distintos, que también me gusten, y aprovechar el día.

Yo no puedo elegir a mis jefes, ni su carácter, pero sí puedo elegir disfrutar con mi trabajo, con cómo me enfrento a mi proyecto, con cómo desarrollo el documento, aunque sea bajo unas pautas que no me gusten. Lo que hago yo, sentada a mi mesa, cuando nadie me mira, depende más de mí que de los demás.

Y me gusta la gente que es capaz de hacer eso, de decidir aprovechar, de sacar placer de todo, de disfrutar de la lluvia, de observar Madrid bajo el cielo gris y notar el color distinto de las fachadas, el ruido de los coches sobre el suelo mojado, la humedad del ambiente y sus diferentes olores.

Porque elegir salir a pasear en un día de lluvia, y disfrutarlo, sólo depende de ellos, y lo aprovechan.

Cuando a ti se te tuercen los planes, ¿qué decides hacer?

Londres