¿cuántos objetivos tienes para el 2016?

He hablado alguna vez más sobre cómo se definen objetivos, con el fin de hacerlos más motivadores y por lo tanto más fáciles de alcanzar (puedes ver algunas formas de hacerlo aquí).

Hoy quiero enfocar la definición de metas de otra manera, puesto que en estas fechas es relativamente habitual hacer una lista de propósitos de año nuevo. Y porque hay muchos chistes que dicen que tras hacer la lista no se vuelve a leer … hasta el año que viene.

Y en realidad, alcanzar objetivos es fácil. No lo es alcanzar 15 metas distintas de una vez, que además en ocasiones llevo intentando conseguirlas sin éxito durante los últimos 4 años. Pero de una en una, o incluso un par de ellas a la vez, de manera que nos permitan mantener en ellas nuestra atención y conciencia, sí es fácil.

Lo primero es elegir cuál de los objetivos, o qué dos, es el más importante para mí y asignarle una fecha de revisión. De esta manera, elegir no significa descartar el resto de objetivos, sólo significa que durante ese primer momento que he elegido, me voy a dedicar a éste objetivo. En la fecha de revisión (que me habré señalado en el calendario o con una alarma de móvil) verificaré cómo he progresado y qué puedo ir añadiendo del resto de objetivos a mis acciones semanales.

Y el segundo y último paso para elegir es hacerlo pensando en lo positivo que me va a aportar conseguirlo (seré más feliz, estaré más tiempo con la gente que quiero, o dedicaré más tiempo a mi actividad favorita, me sentiré mejor persona…)

Cuando elijo mis principales objetivos pensando en lo negativo de no conseguirlos, mi motivación surge del miedo (o de otra emoción de tono negativo), lo cuál quiere decir que así será mi estado de ánimo mientras hago lo que decida hacer para conseguirlo.

Es conveniente tener claras las motivaciones positivas, porque con un estado de ánimo basado en la alegría, la esperanza o similar, será más probable que tenga energía y ganas a la hora de hacer cosas para conseguirlo y tendré mucha más capacidad de ver otros puntos de vista o incluso otras posibilidades que, si estoy asustada o triste, no veré.

Aquí, hay quien va a pensar cosas similares a: “claro, muy fácil, pero a mí lo que me preocupa es tener dinero suficiente para comer el año que viene, si no tengo para comer, de dónde saco yo una meta positiva” Pues pensando en cómo de bien te sentirás con ese dinero o esa comida (autosuficiente, con éxito, independiente, capaz, buen familiar…)  Y esto será distinto para cada persona, habrá quién piense en alimentar además a otros, habrá quién piense en sus capacidades, habrá quién en el trabajo que ha hecho para ganar ese dinero, quién en su honradez a la hora de ganarlo… Pero sí se puede encontrar una razón positiva, además del daño que queremos evitar.

Teniendo esto claro, es mucho más fácil motivarse tanto a la hora de planificar y concretar el objetivo, como a la hora de ponerse en marcha para conseguirlo. Sólo hace falta dedicar un tiempo un poquito más largo y mucho más alegre, a la hora de pensar en la lista de propósitos de año nuevo y a la hora de revisarla un tiempo más tarde.

 

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