¿Quieres tener superpoderes?

Si piensas que los superhéroes o los superpoderes no existen, si no tienes ninguna intención de creer en la magia… puedes seguir leyendo, porque este artículo va, principalmente, de ciencia.
La investigación científica ha demostrado (una parte de) cómo las emociones interrelacionan con la posición y la expresión corporal. Conseguir un sentimiento de confianza y de poder es tan fácil como hacer magia: consiste aprender el truco y practicarlo, practicarlo y practicarlo hasta que salga natural.
Éste es el truco: como te sientes por dentro, como te muestras por fuera. Si tu postura es de confianza, así son tus emociones y pensamientos, si es de inseguridad, lo mismo.
Con lo cual, el superpoder que te hará tener más éxito, más seguridad y confianza en ti, y más fuerza, es colocarte en la postura de superhéroe durante dos minutos.
superhéroes
Tras esos dos minutos, se ha demostrado que descienden tus niveles de cortisol  (asociados al estrés) y aumentan tus niveles de testosterona (asociados al poder). Es decir, te sientes dominante, convincente, fuerte, en vez de con ansiedad, estrés o angustia. Tu postura le dice a tu cuerpo cómo se tiene que sentir y a tu cerebro cómo tiene que pensar.
Este superpoder se puede utilizar para conseguir más tranquilidad y mejores resultados en cualquier situación de las que nos suelen costar, ya sea un examen, una entrevista de trabajo, una cita, una exposición en una reunión…
También sirve la postura del éxito o cualquier posición en la que estemos con una postura abierta, ocupando nuestro espacio, con la espalda recta y los brazos y las piernas estirados, expandidos. Puedes acompañar la postura con la expresión de la cara: sonriendo y mirando de frente, ligeramente hacia arriba.
campeones
Es decir, justo lo contrario de la postura que solemos usar para esperar: cerrada, con las piernas cruzadas, los brazos también, encogidos sobre nosotros mismos, como si estuviésemos protegiéndonos, defendiéndonos ¿de quién?. Pues eso es lo que le estamos diciendo al cuerpo, que no tenemos confianza, que necesitamos protección, y así serán nuestras emociones y pensamientos.
Puedes cambiar todo esto, sólo con el cambio de la postura. Y no sólo cambia tu cerebro, tus hormonas y tus percepciones, sino que también cambia la imagen que transmites, y tus probabilidades de éxito.
Por último, ahora que tienes un superpoder que te permite ganar fuerza y confianza, te recuerdo que un gran poder siempre conlleva una gran responsabilidad: debes usar tu superpoder para el bien, es decir, para ser más feliz. Úsalo, repítelo, vuélvelo a usar, hasta que esa confianza esté siempre en ti.
Y este superpoder no es un secreto, así que también puedes contárselo a los demás y contribuir a extender la confianza.

NOTA 1: El vídeo de la charla TED de Amy Cuddy, psicóloga social, quien ha investigado esto:

 

NOTA 2: Para apuntarte a los talleres de Coaching con Cuento de esta primavera puedes usar estos enlaces siguientes para los lunes y para los martes .

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creatividad, pensamiento divergente y coaching

¿Para qué trabajo con la creatividad? Para potenciar dos herramientas poderosas de los seres humanos: la capacidad de comunicación y la imaginación.

Realizar actividades creativas, donde dejamos volar la imaginación, favorece las emociones consideradas «positivas», por agradables: la alegría y la serenidad. También favorece alcanzar estados de alto rendimiento: alta motivación, alta concentración y grandes resultados.

Además, al entrenar nuestra imaginación, se fortalece el pensamiento divergente, el que es capaz de ver los objetos de distintas maneras y adaptarlos para diferentes funciones, frente al pensamiento racional que ve una silla y piensa que sirve para sentarse. Hay quien lo llama pensamiento MacGyver, por lo ingenioso que era este personaje para usar de manera original un objeto cotidiano. Con el pensamiento divergente se nos puede ocurrir, por ejemplo, que un caballo además de ser un animal, es también un medio de transporte.

Es decir, este tipo de pensamiento nos permite ver muchas más soluciones en el mismo entorno en el que nos encontrábamos.

Como en el coaching es muy importante la generación de alternativas, potenciar la creatividad se convierte en una gran baza para el trabajo que la persona va hacer. Y así le resultará más fácil, para cada decisión a tomar, disponer de muchas opciones entre las que decidir sus acciones.

En resumen, entrenarnos en la creatividad nos permite ser más innovadores, disponer de más soluciones, mejorar nuestra concentración, motivación y rendimiento, y tener más emociones agradables. ¿A que suena bien?

Estoy realizando un taller durante marzo y abril, en colaboración con la Biblioteca Municipal de Madrid Iván de Vargas, en el que trabajo con estas herramientas.

Coaching con Cuento mar-abr 2015

¿para qué?

¿Para qué haces lo que haces? ¿Para qué te levantas por las mañanas? ¿Para qué trabajas? No siempre nos hacemos estas preguntas y, claro, perdemos de vista nuestras metas o, en el peor de los casos, nos perdemos de vista a nosotros mismos.

Te propongo una prueba de un minuto: apunta en un papel, o en una nota del móvil, o en un borrador de mail, tus respuestas a las preguntas del párrafo anterior y luego pasa al siguiente

Ahora que has respondido, te propongo estas preguntas: ¿Cuántos para qués has respondido? ¿Conoces tus objetivos? ¿Cuántas frases de tus respuestas empiezar por “para…”?

Si comienzan por “porque”, no te preocupes, es habitual. Todos mis clientes de coaching responden con “porque…” en las primeras sesiones. Estamos acostumbrados a contestar a más por qués que a para qués. Porque tengo que pagar la hipoteca, porque tengo que comer, porque si no, me despiden. Y eso tiene un gran inconveniente: el “porque” no señala hacia ninguna meta, sino que señala a nuestro pasado. Y es posible que no queramos que sea igual nuestro futuro. Hay quien dice que hoy eres la persona resultado de tus decisiones pasadas y que el futuro es el resultado de tu presente.

Otra posible respuesta, común al principio, es señalar con el “para” la siguiente pequeña acción ¿Para qué te levantas por las mañanas? Para llegar pronto a trabajar. ¿Para qué llegas pronto a trabajar? Para trabajar mucho ¿Para qué trabajas mucho? ¿Qué te da trabajar mucho que no conseguirías de otra manera?

Lo interesante es saber cuál es el “para” grande e interesante que hay después ¿Para ganar dinero y pagar la hipoteca? ¿Para desarrollarte con tu trabajo? ¿Para conocer a gente? ¿Para hacerte rico? ¿Para pasar el día? ¿Para poder irte de vacaciones? ¿Para aprender?

La razón de cada persona es distinta. Lo importante es que la que responda cada uno sea la suya, y que sea capaz de ponerle unos cinco «para qués» más, que lo haga para un fin mayor que le ilusione. Que seamos capaces de plantearnos nuestra vida sin necesidad de recurrir a porqués de otros, a  los de nuestros yoes pasados, a los heredados, a los de nuestra sociedad.

Cuando uno se plantea para qué a varias tareas del día a día se da cuenta de muchas cosas. La primera, que es difícil no empezar contestando «porque…» Responder «para … » requiere entrenamiento, no estamos acostumbrados. En segundo lugar, se suele descubrir que hay alguna tarea que se hace por inercia y rutina, porque siempre lo hemos hecho así, porque era lo que había que hacer, pero que hoy ya no nos convence, que hoy podemos hacer de otra manera, o que hoy vamos a dejar de hacer «porque, ¿para qué?»

Y, por último, es probable que encontremos un «para qué» muy motivador, que nos guste, que tenga detrás una meta grande, que nos dé ilusión y energía para hacer lo que se necesite cada mañana. Y ya no sea “lo que se necesite”, ahora será “lo que se quiere hacer”.

las emociones y su utilidad

Todas las emociones son útiles, todas nos quieren decir algo. Los inconvenientes son que:

– a veces nos han dicho que no están bien vistas, que hay que ser más racional

– otras veces no hemos aprendido de pequeños a expresarlas bien, ni a sentirlas cuando nos ocurren, y a veces ni siquiera sabemos identificarlas (por ejemplo pensamos que estamos tristes y enfadados a la vez porque nuestro jefe nos ha reñido. y a lo mejor simplemente nos estamos sintiendo culpables sólo que no sabemos de qué: nos pareció que lo habíamos hecho bien pero le reconocemos a la autoridad más razón que a nosotros, sabíamos en el fondo que podíamos haber hecho algo mejor, no le entendimos eso pero nos sentimos culpables por no habernos cambiado de trabajo hace un año cuando pudimos, …).

– se clasifican en buenas (sorpresa, alegría y amor) y malas (la tristeza, el miedo, el asco y la rabia)

Todos estos son inconvenientes porque todas son igual de buenas, cada una con su significado y su intención sobre lo que nos está pasando y sobre cómo respondemos.

Es decir, sentirlas es sano, negarlas y convertirse en alguien excesivamente racional (lo cual es una sensación, no una realidad), no lo es, porque tienen mucha información sobre nosotros, saben mucho y nos pueden ayudar a decidir.

No mostrarlas, pese a que alguna vez sea la elección por las normas de educación, tampoco es la respuesta por sistema. La gestión emocional consiste en identificarla, entender para qué aparece esa emoción, qué nos transmite, y a partir de ahí tomar una decisión: mostrarla o gestionarla más tarde (por ejemplo: mostrar enfado porque nos piden algo que va en contra de nuestros principios, o no mostrar enfado porque simplemente interpreté exageradamente una respuesta de mi amigo y no me quiero enfadar con él).

Recomiendo el siguiente enlace porque cuenta en un texto resumido muchísima información útil sobre las emociones:

http://elpais.com/elpais/2014/01/02/eps/1388687330_173486.html

 

Creo

De creer y de crear. Creo que disfrutar de tu trabajo es posible y que vivir de un trabajo del que disfrutas también es posible. Para eso, creo mi espacio y mi trabajo, creo mis opciones, elijo entre ellas y me comprometo con mis decisiones.

Creo mi trabajo y creo en él, ¿y tú qué prefieres: creer o crear?

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