Imaginar y crear

Todos tenemos la capacidad de imaginar, al igual que tenemos la de memorizar. Nuestra memoria tendrá más detalles o menos, seremos capaces de recordar la imagen perfecta del paisaje que visitamos el fin de semana pasado, o ya estará algo borrosa, recordaremos perfectamente la melodía de nuestra canción favorita, o solo algunas letras pero nada de la música, o incluso seremos capaces de sentir de nuevo como nos sentimos cuando nos ocurrió ese problema o cuando tuvimos esa alegría, o no, sólo sabemos que la sentimos pero no recordamos el nudo que nos subía por la garganta o lo que nos dolían los labios de tanto reír y sonreír.

Y lo mismo para imaginar. Puede que sea con más o menos detalle, dándonos más opciones o menos, repitiendo la misma escena una y otra vez o añadiendo en cada momento un acontecimiento y un final distinto.

Y es que la imaginación y nuestra capacidad de abstracción son las que nos hace tan poderosos, tan inteligentes. Podemos manejar información que no está presente en ese momento, podemos recordar lo que hicimos, podemos recordar lo que hicieron otros, lo que leímos, lo que nos recomendaron… Y podemos inventar un montón de opciones distintas para conseguir lo que queremos.

Además, nuestra imaginación nos permite “ensayar” eso que queremos hacer pero que todavía no sabemos si se nos da bien: hablar en público, decirle que no a ese jefe, proponerle quedar a esa persona… Y al igual que sabemos que cuando recordamos algo que nos puso tristes, podemos  volver a estarlo al recordarlo, cuando imaginamos también nos estamos entrenando para ser más capaces, para hacer mejor eso que ensayamos en nuestra mente.

Por eso trabajo con la imaginación, con los cuentos y con la escritura, para que podamos inventar mil finales con esos personajes que pueblan nuestra imaginación, para que podamos ensayar todos esas emociones y esos comportamientos para los que no encontramos tiempo entre las tareas diarias. Para probar y para jugar. Para solucionar nuestros problemas y para conseguir hacer las cosas mejor. En definitiva, para ser más felices.

Inscripciónes al taller de Coaching con cuento, para trabajar con la imaginación, para ser más felices: https://taller-de-coaching-con-cuento.eventbrite.co.uk

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Coaching con cuento

¿Sabías que la creatividad mejora el humor, potencia otras emociones positivas y facilita el flow (estados de alta concentración y alto rendimiento)?

Este lunes 7 comienza una nueva edición del taller de Coaching con Cuento en Madrid. Es un taller muy creativo, divertido y original.

Durante cada sesión, combino las técnicas de relato corto con la metodología del coaching, y así nos divertiremos con la escritura creativa de todos los participantes, sacaremos brillo a nuestra imaginación y utilizaremos el espacio del relato como zona segura para transgredir los límites de nuestra realidad, liberar nuevos comportamientos, ideas y emociones y observar diferentes posibilidades.

Trabajaremos con técnicas de improvisación, con dinámicas de inteligencia emocional, con juegos y, sobre todo, escribiendo e inventando.

La imaginación y el lenguaje son, si no lo más, dos de las habilidades más especiales del ser humano. En este taller, las potenciamos para mejorar nuestro bienestar.

Puedes reservar una plaza aquí o enviándome un mail.

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Imagina, expresa, crea. Potencia el estado de flow

¿Cual era tu juego favorito de pequeño? ¿En qué consistía? ¿Con qué te podías pasar horas sin darte cuenta del tiempo? ¿Te gustaba pintar, bailar, escribir, tocar música, jugar a las construcciones, al lego, patinar, tirar canastas? ¿Con qué te diviertes hoy?

Habrá quien haya cambiado de actividades de ocio desde pequeño, porque haya descubierto otras que le gusten más. Y también habrá quien haya perdido su pasatiempo favorito, porque hoy no tenga tiempo, porque de adultos hay que dedicarse a lo que de verdad importa: trabajar y ganar dinero.

Pero somos humanos y, como tal, expresivos e imaginativos por naturaleza. Las actividades creativas y divertidas tienen mala fama, no se consideran útiles, pero los beneficios que nos aportan no se encuentran fácilmente de otra forma, ni en el trabajo, ni en el rato de ocio dedicado a ver la tele.

Las personas que dedican un tiempo a actividades creativas, se benefician por cómo estas actividades potencian las emociones positivas, la autoestima y la capacidad de concentración.

Últimamente, se habla a menudo del estado de flow, de fluir. Flow es el termino inglés que se usa para referirse al estado donde estamos concentrados y absortos en la tarea que estamos realizando. Lo descubrió y lo definió así un psicólogo hace años. El estado donde todos nuestros sentidos están puestos en lo que hacemos y el tiempo se nos pasa volando, no nos enteramos de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Este estado es además placentero y es en el que se alcanza el máximo rendimiento, la mejor ejecución, es el estado en el que fluimos desarrollando la tarea. Y en él, podríamos pasar mucho más tiempo del que estamos hoy en día, lo podríamos usar tanto para trabajar como en cualquiera de nuestras actividades de ocio. Se definió para deportistas, pero también es fácilmente alcanzable con actividades artísticas y creativas.

Es decir, con una actividad creativa que nos guste, cada uno puede entrenar su estado de flow, irse acostumbrando a entrar cada vez con más facilidad en este estado de concentración, para utilizarlo en otros aspectos de nuestra vida.

Además de esto, la creatividad tiene otras ventajas: permitirse crear y dejarse llevar por la imaginación, revierte en encontrar soluciones originales para otros aspectos del día a día, desde el trabajo, pasando por la economía doméstica, hasta un problema con un amigo. Nos acostumbra a sacar a la mente fuera del esquema habitual, de las soluciones típicas, de las que ya no nos están sirviendo.

Y esto es porque con las actividades creativas, aunque haya normas sobre cómo coger el pincel, o teclear en un ordenador para escribir una novela, aunque haya técnicas y reglas de estilo, no son absolutas, puesto que el arte evoluciona, en gran parte, rompiendo las reglas. Así que uno se puede acostumbrar a dejar de lado los imposibles y la realidades absolutas y entrenar el pensamiento divergente, también llamado pensamiento lateral, que es el que nos permite una nueva forma de plantearnos la situación y de encontrar así nuevas soluciones.

Y por último, el hecho de usar la capacidad de expresión, en cualquiera de las muchas formas de comunicarnos de que disponemos (pintura, escultura, cine, literatura…), también es muy útil para lidiar con nuestros problemas, puesto que a menudo nuestros «monstruos» son una mancha informe en nuestra mente, y nuestros objetivos otra, quizás de un color más agradable. Pero en el momento en que la concretamos, la sacamos de nosotros y le ponemos cualidades, ya sea una descripción con palabras o una forma física hecha de trazos o de piezas de lego, ya la hemos nombrado, y a partir de ahí existe para nosotros, es algo concreto, con lo que ya podemos lidiar, planificar, pelear.

Así que todos podemos dedicarnos a la creatividad sin límites. No hace falta conocer las técnicas ni ser ningún experto para disfrutar o para conseguir las ventajas de la creatividad y de la expresión. Con lo que conocemos todos del lenguaje que hablamos o de pintar y jugar en el cole, nos sobra para poder seguir imaginando y creando de adultos.

Así que a escoger cada uno su actividad y a imaginar y crear mucho.

¿Quieres saber cómo trabajo yo con la creatividad y la imaginación a través del coaching? Con el Coaching con Cuento.

 

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¿cuánto hace que no juegas?

La primera respuesta que se nos aparece a muchos en la cabeza es que desde que éramos pequeños, aunque luego igual nos acordamos de ese juego de móvil, o de ordenador, al que nos hemos enganchado un poco. Pero ese juego no vale, porque yo estoy preguntando por jugar-jugar, como los niños. Y es que cuando los niños jugan, están absortos en el juego, con una sonrisa en la cara, más o menos grande según la concentración que exija el juego concreto, pero contentos, disfrutando sin darse cuenta de cómo pasa el tiempo. Y jugar en el móvil o en el ordenador sólo se parece en que no nos damos cuenta de cómo se nos ha ido el tiempo. No tenemos una sonrisa en la cara, sino que más bien estamos concentrados y enfurruñados. Concentrados, pero no absortos, porque en realidad estamos pensando en la lista de cosas que deberíamos estar haciendo, preparando, comprando… Entretenidos, pero no disfrutando.

Y yo quiero hablar de jugar-jugar. De cuando disfrutábamos con el juego, de cuando ese tiempo era sólo para jugar y siempre había sido corto. De cuando el juego lo decidíamos nosotros, o nuestros amigos, o entre todos e incluso un día le cambiábamos las reglas, y sólo proponer nuevas reglas ya era un juego. De cuando nos tirábamos por el suelo, nos inventábamos los juegos, cambiábamos la función de los juguetes, los disfrutábamos en compañía, nos reíamos jugando y si era de competición, ya nos lamentaríamos si nos tocaba perder, pero mientras jugábamos, jugábamos, disfrutábamos.

En el fondo ya sé la respuesta: ya no jugamos porque somos adultos, porque nos hemos convertido en personas serias y ocupadas, como aspirábamos a ser, como se esperaba de nosotros, y ya no tenemos tiempo para jugar. Porque tenemos muchas cosas que hacer, más de las que somo capaces de abordar en las 24 horas del día, y cuando nos sobra algo de tiempo, estamos tan cansados que sólo queremos tirarnos en el sofá y no estamos para jueguecitos.

Pero por eso escribo este artículo en verano, porque quien más y quien menos tiene algunas vacaciones, tiene horario de mañana, tiene niños sin cole que quieren jugar…

Así que en vez de hablar de mejorar la eficiencia, la productividad, la concentración, la autoestima, en vez de proponer entrenar la actitud positiva, la motivación…yo hoy voy a proponer jugar.

Y a los que crean que haría mejor en tratar otros temas más útiles para la vida adulta moderna, les dedico este párrafo, porque aunque suene infantil, jugar tiene muchas ventajas: jugar es un ensayo en el que se aprende sobre la vida, además estar absorto jugando favorece la capacidad de concentración, es entrenar el estado de flow, de fluir, que es ese estado en que uno está completamente atento a la tarea, concentrado, con el tiempo que pasa volando, estado que es relativamente fácil de alcanzar con el juego, con alguna actividad creativa, con el deporte… pero que a menudo cuesta llevar a otras actividades, como el trabajo, para lo que viene muy bien acostumbrarse a estar así, en el aquí y ahora, a una sola actividad. Además,  jugar e imaginar posibilidades, reglas, situaciones, favorece la creatividad, la resolución de problemas, jugar y disfrutarlo favorece las emociones placenteras, lo que favorece entrar en el círculo virtuoso de que cada vez tengamos más emociones alegres. Y por si fuera poco, jugar físicamente, moviéndonos, nos hace conectar con el cuerpo, conocer nuestros límites, respetarlos o superarlos, y cuando nos toca perder, o caernos, en algún juego o deporte más atrevido, aprendemos a negociar con nuestros miedos y a veces a dejarlos atrás. Y si se puede hacer al aire libre, mejor que mejor.

Así que puede ser buena idea pasar el verano jugando, y aquí en sentido amplio, a cualquier juego o deporte, vale también cantar o bailar, pintar, contar cuentos o escribirlos en un blog, jugar a construcciones y al lego y, por supuesto… el sexo, otro gran juego en el que dejarse llevar y usar la imaginación, por algo a sus accesorios les llaman juguetes.

A jugar mucho.