Taller de gestión del estrés

Gestión del estrés o cómo fomentar la resiliencia

Realizo el jueves 19 de mayo un taller grupal sobre la gestión diaria de las situaciones estresantes , mediante la práctica de estrategias de afrontamiento del estrés y de aumento de la resiliencia.

Éste es el programa que veremos en el taller:
1)Definición del estrés y de los principales estresores laborales.
2)Definición de la resiliencia.
3)Principales estrategias frente al estrés.
4)Técnicas de formento de la resiliencia.
5)Aplicaciones prácticas en el día a día.

Este taller te permitirá soltar la presión de tu día a día y te contaremos las herramientas para que puedas hacer frente ante inputs de estrés adaptados a tu personalidad.

No dejes que la acumulación de estrés te pase factura y ven a ver cómo es fácil gestionar las diversas facetas de nuestra vida.

Taller en colaboración con best-teacher formación, puedes inscribirte aquí: https://www.eventbrite.es/e/entradas-gestion-del-estres-como-fomentar-la-resiliencia-25089580611

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¿Quieres tener superpoderes?

Si piensas que los superhéroes o los superpoderes no existen, si no tienes ninguna intención de creer en la magia… puedes seguir leyendo, porque este artículo va, principalmente, de ciencia.
La investigación científica ha demostrado (una parte de) cómo las emociones interrelacionan con la posición y la expresión corporal. Conseguir un sentimiento de confianza y de poder es tan fácil como hacer magia: consiste aprender el truco y practicarlo, practicarlo y practicarlo hasta que salga natural.
Éste es el truco: como te sientes por dentro, como te muestras por fuera. Si tu postura es de confianza, así son tus emociones y pensamientos, si es de inseguridad, lo mismo.
Con lo cual, el superpoder que te hará tener más éxito, más seguridad y confianza en ti, y más fuerza, es colocarte en la postura de superhéroe durante dos minutos.
superhéroes
Tras esos dos minutos, se ha demostrado que descienden tus niveles de cortisol  (asociados al estrés) y aumentan tus niveles de testosterona (asociados al poder). Es decir, te sientes dominante, convincente, fuerte, en vez de con ansiedad, estrés o angustia. Tu postura le dice a tu cuerpo cómo se tiene que sentir y a tu cerebro cómo tiene que pensar.
Este superpoder se puede utilizar para conseguir más tranquilidad y mejores resultados en cualquier situación de las que nos suelen costar, ya sea un examen, una entrevista de trabajo, una cita, una exposición en una reunión…
También sirve la postura del éxito o cualquier posición en la que estemos con una postura abierta, ocupando nuestro espacio, con la espalda recta y los brazos y las piernas estirados, expandidos. Puedes acompañar la postura con la expresión de la cara: sonriendo y mirando de frente, ligeramente hacia arriba.
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Es decir, justo lo contrario de la postura que solemos usar para esperar: cerrada, con las piernas cruzadas, los brazos también, encogidos sobre nosotros mismos, como si estuviésemos protegiéndonos, defendiéndonos ¿de quién?. Pues eso es lo que le estamos diciendo al cuerpo, que no tenemos confianza, que necesitamos protección, y así serán nuestras emociones y pensamientos.
Puedes cambiar todo esto, sólo con el cambio de la postura. Y no sólo cambia tu cerebro, tus hormonas y tus percepciones, sino que también cambia la imagen que transmites, y tus probabilidades de éxito.
Por último, ahora que tienes un superpoder que te permite ganar fuerza y confianza, te recuerdo que un gran poder siempre conlleva una gran responsabilidad: debes usar tu superpoder para el bien, es decir, para ser más feliz. Úsalo, repítelo, vuélvelo a usar, hasta que esa confianza esté siempre en ti.
Y este superpoder no es un secreto, así que también puedes contárselo a los demás y contribuir a extender la confianza.

NOTA 1: El vídeo de la charla TED de Amy Cuddy, psicóloga social, quien ha investigado esto:

 

NOTA 2: Para apuntarte a los talleres de Coaching con Cuento de esta primavera puedes usar estos enlaces siguientes para los lunes y para los martes .

Gestión del conflicto, 2ª parte

Un nuevo taller de coaching grupal sobre gestión del conflicto, con el que conseguirás tener más perspectivas, proteger tus valores y potenciar la inteligencia emocional.

Lo realizaremos Rahela Markovic y yo, el miércoles 26 de noviembre a las 19h, en el centro de Madrid.

En este segundo taller, explicaremos los principales estilos para gestionarlos y contaremos en detalle los factores que influyen en su desarrollo. Se hará una introducción a la comunicación asertiva y negociación, ya que ese tema será desarrollado en el tercer taller.

Se puede realizar cualquiera de los talleres de forma independiente y también se puede asistir a todos, puesto que la temática y las dinámicas son distintas.

Las fechas de los tres talleres son: el lunes 17 de noviembre, el miércoles 26 de noviembre y el miércoles 10 de diciembre.

Para apuntarte, o si tienes alguna pregunta, escríbenos un mail: mcasaresg@gmail.com o coachrahela@gmail.com .

Lo que determina el conflicto es cómo actúas en él.

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la atracción de la tristeza

La rehuimos en nuestra vida, al mismo tiempo que la buscamos en películas y libros, o en momentos pasados que nos ponen nostálgicos.

¿La tristeza nos gusta o nos asusta? Pues de todo un poco,  ¿no?

Es lo normal, la tristeza es una emoción primaria y, como tal, aparece en todas las culturas, tiene una expresión facial reconocible universalmente y se considera biológicamente adaptativa:  sirve para recuperarse de una pérdida, para reenfocar la atención sobre uno mismo y para replantearse las metas. Con lo cual a veces resulta tranquilizadora, pero otras veces duele.

Y es que, como cualquier otra emoción básica, surge como respuesta a un evento. Y el tipo de evento marca la intensidad. En el caso de la tristeza, el suceso puede estar relacionado con una pérdida (de una persona, de un objeto, de una situación que ha cambiado…) o con considerar que es imposible que consigamos una meta, porque ha aparecido un obstáculo y concluimos que no tenemos las capacidades necesarias para revertir la situación en nuestro favor. Este caso, también se puede interpretar como una pérdida, de las capacidades que creíamos que teníamos o de la meta que íbamos a conseguir.

La importancia del evento que provoca tristeza puede ser muy variado: desde que se nos haya estropeado nuestra camiseta favorita hasta que se muera un familiar. Obviamente, la magnitud de la emoción será proporcional.

Sin embargo, en algunos casos, la respuesta emocional no es tan proporcional, ni tan adaptativa. A veces, no se considera tanto una emoción como una actitud cognitiva emocional , que es un estado más duradero, en el que se hace más frecuente la aparición de una emoción concreta, y que se prolonga más allá de la respuesta a un evento. Y puede que se convierta en estado de ánimo o rasgo de carácter.

Este artículo trata de la tristeza, pero esto puede ocurrir también con otras emociones: rabia, miedo, vergüenza…

Hay quien llama a esta actitud emocional adicción a una emoción, a los péptidos y hormonas que cada emoción provoca, a los que más a menudo circulan por nuestro cuerpo.

Y es que bajo el influjo de una emoción, además de la expresión de la cara y la postura corporal, ocurren muchos otros cambios: a nivel endocrino la sangre se llena de un tipo u otro de hormonas, que nos preparan para la reacción que cada emoción exige. A nivel muscular cambia el tono, así como la frecuenta cardíaca, respiratoria… Y nos acostumbramos a estos cambios.

Y a nivel cognitivo también se producen muchos cambios: atencionales, sesgos interpretativos, sesgos en el aprendizaje, en la memoria…

Si uno vive desde hace un tiempo con el estado emocional de  tristeza, ocurren los siguientes cambios.

Cada vez se focalizará más atención en los eventos tristes que a los alegres. Es decir, cada vez se encontrará con más proporción de sucesos tristes, lo que aumentará su emoción.

Cada vez interpretará más eventos neutros como tristes. En consecuencia, cada vez se encontrará con más eventos tristes, es decir, su estado de tristeza aumentará.

Por otro lado, estar bajo el influjo de una emoción facilita que se recuerden los eventos congruentes con ese estado de ánimo. Es decir, cada vez se aprenderán más eventos tristes.

Y por otra parte, cada vez que uno está triste, es más fácil que recuerde acontecimientos pasados en los que estuvo triste, porque a la memoria le resulta más fácil traer a la mente eventos congruentes con el estado de ánimo actual.

Con lo cual, cada uno de estos sesgos, por separado, contribuye a aumentar la tristeza, a prolongar este estado todavía más y, como resultado, a hacer estas interpretaciones más a menudo. Un círculo vicioso. Para salir de él hay que cortarlo por algún sitio: la emoción, el pensamiento o el comportamiento.

Formas de cambiar la emoción, cuando nos vemos atrapados en un círculo vicioso: ponernos por la mañana nuestra música favorita, leer o ver vídeos alegres, rodearnos de gente alegre…

Pensamientos a cambiar: sobre la injusticia del mundo o la tristeza de la vida por ideas como que la vida es bonita, que las cosas pueden mejorar, o salir bien, que hay cosas buenas en la vida…

Cambios en el comportamiento: cambiar la postura corporal (si uno se coloca erguido, con la mirada ligeramente hacia arriba y sonríe, es muy, muy difícil, encontrartse triste) o incluir actividades incompatibles con la tristeza, por ejemplo el deporte, bailar o alguna actividad creativa.

Mi ejercicio favorito para desengancharse de la tristeza, y que tiene muchos otros beneficios, es el siguiente: fijarse durante el día en tres buenos momentos, en cuanto se detecte uno se fija en los detalles: dónde está, qué ve, qué oye, con quién está, qué hace, qué siente, cómo se mueve… Luego, por la noche, antes de dormirse, hay que rememorar esos momentos, reviviéndolos, metiéndose de nuevo en esa situación, de uno en uno.

La condición fundamental es fijarse, porque valen todos los momentos, también si son cortos o sencillos, tipo una persona me ha parado por la calle para preguntarme una dirección y me ha sonreído, o he pillado el metro vacío y me he podido sentar, o ha salido el sol y me ha resultado agradable sobre la piel.

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las emociones y su utilidad

Todas las emociones son útiles, todas nos quieren decir algo. Los inconvenientes son que:

– a veces nos han dicho que no están bien vistas, que hay que ser más racional

– otras veces no hemos aprendido de pequeños a expresarlas bien, ni a sentirlas cuando nos ocurren, y a veces ni siquiera sabemos identificarlas (por ejemplo pensamos que estamos tristes y enfadados a la vez porque nuestro jefe nos ha reñido. y a lo mejor simplemente nos estamos sintiendo culpables sólo que no sabemos de qué: nos pareció que lo habíamos hecho bien pero le reconocemos a la autoridad más razón que a nosotros, sabíamos en el fondo que podíamos haber hecho algo mejor, no le entendimos eso pero nos sentimos culpables por no habernos cambiado de trabajo hace un año cuando pudimos, …).

– se clasifican en buenas (sorpresa, alegría y amor) y malas (la tristeza, el miedo, el asco y la rabia)

Todos estos son inconvenientes porque todas son igual de buenas, cada una con su significado y su intención sobre lo que nos está pasando y sobre cómo respondemos.

Es decir, sentirlas es sano, negarlas y convertirse en alguien excesivamente racional (lo cual es una sensación, no una realidad), no lo es, porque tienen mucha información sobre nosotros, saben mucho y nos pueden ayudar a decidir.

No mostrarlas, pese a que alguna vez sea la elección por las normas de educación, tampoco es la respuesta por sistema. La gestión emocional consiste en identificarla, entender para qué aparece esa emoción, qué nos transmite, y a partir de ahí tomar una decisión: mostrarla o gestionarla más tarde (por ejemplo: mostrar enfado porque nos piden algo que va en contra de nuestros principios, o no mostrar enfado porque simplemente interpreté exageradamente una respuesta de mi amigo y no me quiero enfadar con él).

Recomiendo el siguiente enlace porque cuenta en un texto resumido muchísima información útil sobre las emociones:

http://elpais.com/elpais/2014/01/02/eps/1388687330_173486.html