créetelo (de la autoestima, el optimismo, y la sensación de control)

Podría haber titulado esto de muchas otras formas: el poder de los pensamientos, la esperanza, el poder de la mente, la fe, el locus de control interno, revisa lo que crees, ¿cómo te hablas a ti mismo?…

Daría igual, hay muchas formas de contarlo y cada persona prefiere una. Yo voy a escoger la de la autoestima. Hoy en día se la considera una herramienta en la supervivencia, la mayor parte de la gente tiene una autoestima positiva y, cuando se le plantean dudas, escoge creerse el razonamiento o la situación que más favorecen su autoestima. Yo la considero el camino a la felicidad.

Desde el coaching se trabaja la autoestima de distintas formas. Una de ellas es el plan de acción: el hecho de ponerse pequeñas tareas para realizar en el día a día, aumenta la autoestima. En algunos casos, además, la persona realiza la tarea de forma muy exitosa, pero sin necesidad de llegar a eso, sólo con el hecho de ponerse manos a la obra y hacer cosas y probar soluciones, aumenta la autoestima. Cuando no nos movemos para conseguir algo es porque creemos que no lo vamos a “hacer bien”, y tanto esas dudas como el no pasar a la acción, no contribuyen a aumentar nuestra autoestima, de hecho no lo hacemos porque no “nos vemos capaces”.

Por otra parte, se recapacita sobre las cualidades de cada persona. Muchas veces no somos conscientes de habilidades que tenemos porque estamos acostumbrados a ellas y otras porque no las solemos necesitar en el día a día. Y ser conscientes de qué cosas se nos dan bien es muy útil. En primer lugar, para conseguir lo que queramos conseguir usando nuestros mejores recursos. En segundo lugar, para que se nos haga el camino lo más ameno posible, ya que en muchos casos disfrutamos enormemente con lo que se nos da bien y tenemos la sensación de que los esfuerzos no nos cuestan. Y finalmente porque tener una buena autoestima en varios campos, nos hace más fuertes frente a posibles disgustos de la vida.

Es fácil de entender: si el único concepto positivo que yo tengo de mí misma es que soy muy buena con los demás, y un día digo una mentira porque he tenido un día horrible en el trabajo, estoy muy cansada y no quiero ir a cuidar a los hijos de mi hermana, me sentiré una persona horrible y mi autoestima será nula. Si yo, además de considerarme buena, me considero alegre, lista, ordenada, cariñosa… El día que uno de esos adjetivos no se vea cumplido, no me sentiré mal, sé que tengo buenas cualidades aunque tenga un mal día.

Y aquí comienza una especie de círculo “virtuoso”: si yo tengo buena autoestima, no importa tanto un mal día, porque sé que tengo cualidades y que puedo hacer cosas. Si yo tengo buena autoestima, no importa un fracaso, porque sé que puedo conseguirlo de otra manera y seguiré probando formas de hacerlo. Si yo tengo buena autoestima, seguiré en acción y con pensamientos positivos sobre mí misma, permitiéndome ser creativa, usar otras de mis habilidades y, en conclusión, conseguiré muchas más cosas que si no lo fuese. Situaciones, intentos y logros, que me harán subir mi autoestima, para intentar los siguientes objetivos todavía con más fuerza.

¿Formas de ejercitar la autoestima?

1. Quitar el “yo esto no sé”, “yo esto no puedo”, “a mí esto se me da mal”. No es necesario creer que somos fantásticos en todo, simplemente con no decirnos nuestros defectos vale (además, por desgracia, estamos acostumbrados a repetirnos frases así a menudo y encima, a veces ni siquiera son defectos realies, son simplemente una manía que cogimos porque un día no nos salió algo)

2. Revisar qué cosas nos gusta hacer, dedicar tiempo a nuestros ocios y a actividades creativas (pintar, escribir, hacer macramé o aeromodelismo…)

3. ¿Para qué pensar que las cosas pueden salir mal si puedes pensar que pueden salir bien? Es tan cierto que algo puede ir mal como que eso mismo puede ir bien. Las dos frases dicen lo mismo. Pero una te va a ayudar a intentar las cosas con más fuerza y la otra a desistir al primer problema o, incluso, a no intentarlo. Tú eliges.

4. Retomar el control de nuestra vida. Cuando algo en nuestra vida no nos guste, no echarle la culpa “al de enfrente”. Cada vez que hacemos esto, “el de enfrente” gana poder en nuestra vida y nosotros lo perdemos. En lugar de eso, intentar pensar de qué otra forma puedo hacer las cosas para que mejore algún aspecto de mi vida. Y hacerlo. Cualquier mínimo logro será muy satisfactorio y el ser consciente de todas las cosas que puedo hacer por mi vida, subirá mi autoestima. Lo que lanzará el “círculo virtuoso” de nuevo.

Escoger un punto y hacerlo durante una semana, nos cambia la forma de ver la vida y de vernos a nosotros mismos.

Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto“, Henry Ford

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