Trabajo en equipo

El trabajo en equipo es una disciplina, en la que no se nos ha educado. Y es una tarea que tenemos que llevar a cabo en muchas situaciones profesionales, y también personales. La habilidad para trabajar en equipo determina que un grupo de personas válidas y hábiles interactúen de forma eficiente y consigan sus objetivos.

Podemos acordarnos de equipos en los que hemos trabajado, o que hemos visto, que no avanzaban de la manera esperada y no conseguían los objetivos propuestos, a pesar de estar formado por profesionales brillantes. O podemos estar pensando en otros equipos, en los que la gente se organizaba de forma fantástica y conseguían sus metas, aportando todos, y en este caso, alcanzaban objetivos mayores que habrían resultado imposibles por separado.

¿Qué es lo que determina eso? La forma de trabajar como sistema. Comprender que el resultado obtenido depende de la interacción entre las partes de ese sistema. Y esto a veces nos resulta extraño, ya que no depende tanto de la calidad y la dedicación del trabajo que hacemos de forma independiente, como de nuestra coordinación al hacerlo.

La ventaja de trabajar en equipo, de manera coordinada, es que se pueden conseguir resultados finales mucho mayores a los que podría aportar cada persona por separado. Eso sí, si no hubiese coordinación a la hora de trabajar en equipo,  el resultado podría ser mucho peor que el que conseguíamos de forma independiente.

Está claro que no es  lo mismo escuchar una sinfonía, que cada una de las melodias de los diferentes instrumentos por separado. Pero para que suenen bien en conjunto, están coordinados y afinados. Si cada instrumento tocase a un ritmo distinto, y estuviesen desafinados, el resultado sería molesto para los oídos.

Y también pasa en las máquinas, en los sistemas tecnológicos: no es equivalente un ordenador que todos los conjuntos de circuitos y condensadores que lo componen, si no están conectados adecuadamente. Y en este último caso, puedo cambiar cada componente, puedo sustituirlo por otro de más calidad, pero seguiré sin ser capaz de trabajar con ese ordenador desmontado.

En los equipos es igual. Y las habilidades necesarias para conseguir sistemas humanos eficientes, se pueden aprender y entrenar: buena comunicación, buena coordinación en el reparto de tareas, compromiso con los objetivos comunes, toma de decisiones en conjunto…

Por eso hacemos coaching de equipo, para tener en cuenta las interacciones entre las personas que lo componen, mientras trabajamos con el equipo como organismo. De esta forma, el equipo entero se implica en detectar sus necesidades y resolverlas para aumentar su rendimiento.
¿Tienes interés en el coaching de equipos? Puedes escribirme.

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